¡Dónde fuimos primeros!

Quimi-Hib®️, vacuna cubana contra la Hib

Cuando se piensa en los lugares donde se hace ciencia de alto nivel, lo primero que viene a la cabeza de muchos son los países desarrollados: Estados Unidos de América, Inglaterra, Rusia, Alemania, e incluso China. Razones no les faltan, puesto que dichos países, a los que se les puede sumar alguno más, llevan la puntera en varias especialidades de la ciencia, pero no siempre los grandes avances están reservados para estas potencias científicas. Cuba, una isla del Caribe subdesarrollada, ha sido desde ya hace algunos años bastión de importantes avances que la han ubicado en el centro del foco de la comunidad científica internacional. Sin lugar a duda uno de estos fue la formulación de la vacuna Quim-Hib® contra la bacteria Haemophilus influenzae tipo b (Hib), que constituye a su vez uno de los más grandes hitos de la ciencia cubana.

El haemophilus influenzae es una bacteria que fue descrita por primera vez en 1892 en varios pacientes durante una pandemia de influenza, por lo que se asoció con la enfermedad, y de ahí su nombre actual. Es causante de enfermedades como la meningitis, epiglotitis, neumonía, osteomelitis, artritis, celulitis y bacteriemia, y ha sido identificada como una de las principales causa de infecciones bacterianas en niños. En Cuba entre los años 1994 y 1998 se reportaron un promedio de 59 casos de niños con padecimiento de meningoencefalitis bacteriana originada casi en su totalidad por la bacteria Hib. Esto provoco la necesidad de comenzar la importación de una vacuna que permitiera lograr la inmunización contra esta bacteria desde edades tempranas para reducir las tasas de incidencia de este tipo de enfermedades. 

A partir de aquí surgió la idea de lograr una vacuna de producción nacional que permitiera alcanzar soberanía tecnológica en este aspecto. Fue así como un grupo de investigadores de la Universidad de La Habana liderado por el químico Dr. Vicente Vérez-Bencomo logró la formulación de una innovadora vacuna contra este patógeno (Quimi-Hib®). 

Para entender la importancia de este logro, no solo para Cuba sino también para el mundo, es importante entender las características y funcionamiento de las vacunas. Las vacunas buscan, de cierta manera, entrenar a nuestro organismo para que sea capaz de defenderse contra futuras enfermedades. Con la aplicación de una vacuna se logra provocar una respuesta inmune en el organismo que genere una memoria inmunológica, que nos permite no enfermar cuando nos enfrentemos a un patógeno en específico. Esto se logra mediante la presentación de un antígeno (sustancia que logra desencadenar una respuesta inmune) al organismo, ya puede ser el agente patógeno en cuestión inactivado (no es capaz de causar la enfermedad) o partes del mismo como pueden ser fragmentos de la estructura de su célula. En el caso específico de la Hib la práctica más común es tomar el polisacárido que forma la cápsula externa de la bacteria. Esto se logra tomando la bacteria viva y sometiéndola a un grupo de procesos químicos de inactivación y purificación que permitan obtener el polisacárido para ser empleado en la formulación de vacunas. Casi todas las vacunas que existen en la actualidad contra esta bacteria emplean polisacáridos obtenidos a partir de esta vía. He ahí la principal novedad científica de la vacuna cubana. 

Los investigadores cubanos lograron desarrollar la obtención del polisacárido de la Hib (PRP) vía síntesis química, erigiéndose así Quimi-Hib® como la primera vacuna en el mundo formulada a partir de un polisacárido totalmente sintético, siendo en la actualidad una de las siete vacuna existentes en el mundo contra la Hib. Esta vacuna posee una altísima tasa de efectividad del 99,7% y actualmente, como no podría ser de otra manera, está incluida en el esquema de vacunación nacional. El estudio que tuvo como resultado la vacuna tributó a dos artículos en el año 2004.

El primero y más importante en la revista Science una de las de mayor impacto en el mundo científico, bajo el nombre “A Synthetic Conjugate Polysaccharide Vaccine Against Haemophilus influenzae type b” que tuvo un impacto científico significativo. El segundo titulado “Antigenicity and Immunogenicity of a Synthetic Oligosaccharide-Protein Conjugate Vaccine against Haemophilus influenzae Type b” fue publicado en la revista Infection and Immunity.

No es una casualidad que en estos momentos tan complejos Cuba cuente con cuatro candidatos vacunales contra la CoviD-19, en los cuales se encuentra involucrados científicos como el propio Vérez-Bencomo. Existe una experiencia constatada en el campo de la vacunología en nuestros científicos más longevos, lo que unido a una cantera de jóvenes y brillantes mentes, convierten a Cuba, en perspectiva, en una potencia científica. ¡Celebremos la ciencia cubana, es algo de lo que estar orgullosos!

Bibliografía consultada:

Khatun, F. et al. (s.f.). An Overview of Structural Features of Antibacterial Glycoconjugate Vaccines That Influence Their Immunogenicity. Chemistry – A European Journal.

Montero Cabreara, L. A. (2016). Una pelea cubana exitosa para la innovación. Obtenido de www.cubadebate.cu.

Vérez-Bencomo, V. et al. (2004). A Synthetic Conjugate Polysaccharide Vaccine Against Haemophilus influenzae type b. Science, 305, 522 – 525.

Vérez-Bencomo, V. et al. (2004). Antigenicity and Immunogenicity of a Synthetic Oligosaccharide-Protein Conjugate Vaccine against Haemophilus influenzae Type b. Infection and Immunity, 72(12), 7115 – 7123.